¿Mala suerte en el amor? Misterio revelado: te lo explico en 4 motivos

Es posible que estés en un momento de desesperanza y creas tener mala suerte en el amor, resultando este hecho algo que empieza a pesar demasiado.

Los perfiles que te encuentras por el camino no resultan ser lo que esperas: sucedáneos de pareja, potenciales medias naranjas que no llegan a nada, relaciones a medio gas y otras que por mucho empeño que se ponga no basta, porque sientes que algo falta. Todo puede acabar resultando en una frustrante sentencia: «estar en pareja no es para mí».

Es posible que sientas que te utilizan, que lo del compromiso verdadero se está perdiendo, que no saben lo que quieren, que te marean y te hacen perder el tiempo o tal vez empiezas a creer en misticismos como que tu destino te depara un hito mayor que el de tener pareja. Puede que te encuentres pidiendo la carta astral para ver si en tu futuro aparece un amor más puro; el verdadero, el único. Lo bueno se hace esperar, dicen por ahí.

Motivo nº1: elegimos mal… y nos enganchamos

Generalmente, el problema no suele ser el de encontrar a alguien porque quien busca, encuentra. El problema que se repite en la mayoría de las ocasiones cuando alguien me dice que tiene mala suerte en el amor, es que pierde el tiempo en una elección equivocada. Es decir, que puede que conozcas a alguien que desde el principio intuyas o veas que no es la persona adecuada porque hay cosas que no te encajan o simplemente no te corresponde, pero aun así, te mantienes a la espera de que algo cambie, amordazando la voz de tu Pepito grillo interno.

Tu mente racional se va de marcha

Celebrate Bridget Jones GIF by MIRAMAX
Bridget Jones lo sabe

Estas cosas por lo general no suelen meditarse. No hay demasiados planteamientos sobre si la persona es conveniente para lo que verdaderamente importa, solamente se percibe que motiva lo suficiente como para esperar. Ya sabes: os reís juntos, compartís momentos intensos, incluso puede que hasta seáis los mejores amigos. El tan habitual «ya se verá, vamos a dejar que fluya» no sería un problema si no fuese porque en ocasiones (demasiadas) se alarga durante semanas, meses, e incluso años.

Lo que te dices cuando das respuesta a la pregunta de si esa relación tiene sentido, puede que sea cierto, pero solo en parte. Puede que sea una buena persona, pero también que tu satisfacción global se vea mermada por otras carencias; a lo mejor te encanta por cuestiones lúdicas, estéticas o sexuales, pero resulta que va a su bola cuando te acercas más de la cuenta. Tal vez pienses que es inevitable sentir lo que sientes, y no te digo que no, las cosquillitas en el estómago son muy adictivas.

Tu mala suerte en el amor y las personas que fuman

Si admites engancharte en relaciones no convenientes, tú y alguien que fuma utilizáis el mismo recurso psicológico para seguir consumiendo lo que os puede hacer enfermar.

Los motivos que encuentras para no salir por patas de relaciones que se atascan, surgen como respuesta a un fenómeno psicológico llamado disonancia cognitiva (momento repipi on).

«¿Qué tiene que ver la disonancia nosequé con mi mala suerte en el amor?», te estarás preguntando. 

Si ponemos el ejemplo de alguien que fuma, la disonancia cognitiva es lo que sufre, sabiendo todo lo que sabe sobre lo que provoca fumar y creyéndose alguien razonable que hace cosas lógicas para intentar vivir sanamente el máximo tiempo posible, pero aun así elige seguir fumando. Son dos conceptos que no casan entre si, fumar y saber que mata puede hacer sentir a esa persona estúpida. Así pues, una forma de aliviar el malestar que provoca, en el mejor de los casos es dejar de fumar y, en el peor (y muy habitual), es convencerse mediante aquello que se suele decir: «de algo hay que morir».

Por lo tanto, ese malestar que sientes cuando algo no te encaja y no haces caso a tu razón ni a tus seres queridos cuando te dicen lo que no quieres oír, es tu disonancia saludándote: «¡holi!»

Así es como aliviamos el malestar psicológico

Ante un evento incongruente como sentir que estamos perdiendo el tiempo con alguien que no es para nosotros cuando lo que deseamos es dejar de tener mala suerte en el amor, o lo que es lo mismo, encontrar una pareja adecuada a nuestras necesidades, solo hay dos posibles respuestas que resuelvan el conflicto interno:

  1. Dejar ir a esa persona.
  2. Seguir ahí mediante autoengaños.  

Como la primera opción no suele ser la más atractiva, veamos cómo se lleva a cabo la segunda.

Algunos autoengaños habituales suelen ser los siguientes:

  • Idealizar a esa persona magnificando aquello que nos gusta, hasta el punto de creer que compensa los déficits.
  • Los mitos en el amor: «yo haré que cambie de opinión, mi amor va a curarle, el corazón es el que elige, los polos opuestos se atraen, mejor esto que estar sin nadie».
  • Una forma un poco más sutil de enganche suele ser a través de la distancia: enorgullecerse de ser libres cuando no nos están correspondiendo, cuando da miedo la intimidad o el riesgo a fracasar. «Que corra el aire, así se está genial, ¿para qué joder las cosas, con lo bien que estamos así?». Si no hay compromiso, no hay riesgo de daños.   
  • Juegos como el tira y afloja para dar celos y confirmar que el otro sigue ahí. 

Detrás de las razones que nos damos se encuentra el sesgo de confirmación. Se focaliza la atención en aquella información disponible o ideas que convencen de que la elección es la correcta al igual que la persona que fuma sigue fumando, porque en algún sitio ha leído que fumar dos cigarrillos al día no mata y su abuelo vivió hasta los 90 años.

Motivo nº2: no estamos amando

«Venga, ¿no me digas?» estarás pensando.

Suena raro, pero si admites actuar con impulsividad sin pensar exactamente en un perfil más conveniente y no solo motivante (como he estado comentando) o sabes que no encaja con lo que buscas pero lo permites, posiblemente no estás siendo fiel a tus principios. Por lo tanto, no se están honrando las necesidades esenciales.

Lo cierto es que si no nos respetamos, no estamos amándonos y si no nos amamos lo más probable es que no se ame, sino que se exija a los demás que llenen un vacío que no pueden llenar: compañía, sentir que nos admiran y necesitan, sexo, poder y control, entre otras formas de vinculación poco recomendables.

Esas carencias también explican el motivo por el cual a veces se permanece al lado de alguien aunque no se le pueda corresponder. Simplemente se está cogiendo de la persona «enamorada» aquellas cosas que llenarán los vacíos propios. Un acto reprobable moralmente, y también demasiado habitual.

La estrategia que se sigue es lógica, pero ineficiente

Si consideras tener mala suerte en el amor, es posible que sigas consejos de seducción, ya sabes: tener un físico bonito, tener buenas habilidades amatorias, tener la billetera llena, hacerse el duro o la dura, ser muy complaciente, entre otras estrategias.

La realidad es que si esperamos a que nos amen por nuestra apariencia, dejarán de hacerlo tan pronto como nuestro cuerpo languidezca; si esperamos a que nos amen por nuestras habilidades en la cama, dejarán de hacerlo cuando la sed haya sido saciada; cuando pretendemos que lo hagan por nuestro dinero, se alejarán cuando se empoderen; si buscamos atraerles con nuestros desaires, marcharán veloces tan buen punto mejoren su autoestima y si pretendemos atarles mediante nuestra complacencia y cuidados, nos dejarán cuando sus heridas hayan sido sanadas.    

Amar y ser amados es otra cosa, y por desgracia en esta vida no se nos enseña a hacerlo sanamente, sino a través de intercambios.

Nos solemos percibir como una media naranja

En vez de percibirnos como una naranja entera, con todo su jugo, sabor y cualidades, nos percibimos como una media naranja; por lo tanto, lo que haremos es buscar a nuestra otra mitad para que nos complete. A fin de cuentas, tener suerte en el amor es encontrar a nuestra alma gemela, ¿no es cierto?

Muchas veces, elegimos a personas que justamente compensan nuestras carencias:

Si nos percibimos débiles, es fácil rendirse al encanto de alguien aparentemente fuerte, con personalidad arrolladora; admiraremos su fortaleza al considerar que no la tenemos. Si por fortuna esa persona nos corresponde, lo vamos a vivir como un triunfo. Algo habrá visto que no somos capaces de ver y eso es un subidón brutal para una autoestima endeble o para quien considera que no se las puede apañar, necesitando a otra persona para que se haga cargo.

También sucede al revés: ¿cómo esa persona de carácter arrollador elige a alguien tan diferente? Pues para ejercer poder. Esa persona aparentemente fuerte puede que no lo sea tanto y por eso necesite controlar a quien se deje. «Tú vales porque la otra persona te admira y te obedece», le susurra su ego.

Es increíble la facilidad con la que se encuentran personas que se complementan a la perfección, alimentando y perpetuando sus respectivas «neurosis». Relaciones disfuncionales en las que sus roles encajan en el modelo de padre/madre-hijo/hija, víctima-verdugo, rescatador-rescatado, enfermera-paciente, entre otros.

Evidentemente, pueden existir esas dinámicas en una relación perfectamente funcional y sana en cierto grado. Incluso puede que esos roles no sean fijos, que se vayan intercambiando mientras la relación evoluciona con el tiempo. Pero es evidente que en grados acusados y extremos, hacen de las relaciones algo nocivo.

Motivo nº3: puede que se estén ahuyentando a perfiles adecuados

No quería decirlo, pero es algo que no se puede descartar.

Muchas veces todo va sobre ruedas: conocemos a alguien, es una persona encantadora, está disponible y sin fantasmas del pasado a la vista, se quiere comprometer… en fin, que es un encanto. No obstante, ¡algo se tuerce!

Cuando esa persona se acerca y da señales de que viene con su mochila emocional limpita y sin cargas, siendo una naranja completa, llena de vitaminas nutritivas y saludables, tal vez los sudores fríos te empiecen a recorrer el cuerpo y aparezca el impulso de salir corriendo como alma que lleva el diablo. Pretendiéndolo más o menos, se puede estar saboteando esa futura relación. Me hace pensar que ese comportamiento solamente tiene una explicación: miedo. Miedo a sufrir, miedo a que las alas sean cortadas, miedo a tomar responsabilidades, miedo a tener que manejar la incertidumbre, miedo al miedo.

Otras veces, tal cual como llevar una máscara, esta se cae, pues hay cosas que no se pueden falsear eternamente. De repente, todo ese encanto y seguridad se convierte en celos, posesión y control. Aparece la ansiedad e inseguridad, con lo cual la otra persona se agobia, se asusta y se va.

En otras ocasiones, somos navegantes sin rumbo, a la deriva del naufragio afectivo. Nuestro mapa del amor está obsoleto, o directamente no tenemos mapa; no sabemos lo que queremos y vamos dando palos de ciego, matando moscas a cañonazos.  

Y como no, puede que te vaya la marcha y siempre te atraiga quien te lo pone difícil. 

Motivo nº4: el mercado está fatal

Topicazo.

Puede que sí entre en juego el azar (solo un poco) en esto de tener suerte en el amor.

De nuevo, me estaba resistiendo, pues no es mi intención desanimar a nadie (y guarda relación con lo anterior).

Para entender este punto, recomiendo ampliamente la lectura Maneras de Amar. Los autores, explican cuatro tipos de formas de vincularnos con los demás: mediante el apego sano, ansioso, evasivo y desorganizado. Los tres últimos, generan relaciones basadas en el desequilibrio; generalmente, uno persigue y el otro se aleja, dificultando relaciones estables y sanas. En los desorganizados predomina el escape, como los evasivos, pero con una particularidad: desean vincularse, quieren amar y ser amados. Necesitan estar cerca, pero cuando lo están logrando, el terror a ser lastimados aparece, por lo que se alejan antes de que lo haga la otra persona. Para más inri, los ansiosos suelen preferir a los evasivos y a los desorganizados, y estos últimos a los ansiosos y a los evasivos, con lo cual se hace difícil la estabilidad.

Finalmente, los de apego sano detectan y rechazan muy rápido esas dinámicas, por lo que suelen encontrarse entre ellos y una vez lo hacen, permanecen juntos durante mucho tiempo.

Para que te ubiques, te dejo un resumen visual:

Tipos de apego en los adultos descritos por Bowlby que explican cómo nos vinculamos con nuestra pareja y el posible motivo de tu mala suerte en el amor.

Descripción de cada uno de los tipos de apego en los adultos y cómo se comportan con sus parejas. El apego ansioso, evasivo y desorganizado puede explicar tu mala suerte en el amor.

Así pues, estadísticamente es frecuente encontrar disponibles a evasivos y desorganizados, dado que no es fácil que establezcan relaciones duraderas, así como ansiosos que se sienten casi diría que irremediablemente atraídos por estos perfiles que lo ponen tan difícil. El motivo da para otro artículo, de momento quédate con la copla:

La clave del éxito es mejorarse

El arte de enamorar es el arte de mejorar.

Antoni Bolinches

Para aprender a descifrar el buen amor del que no lo es, hay que mejorar los criterios de elección, honrar tus valores y trabajar tu autoestima.

A veces no queda otra que mirar de frente a los monstruos que más te dan la lata, aprendiendo a gestionarlos:

  • El miedo a la soledad: tendrás que demostrarte que puedes ganar autonomía sin depender de una pareja. Otra cuestión es la soledad emocional, que puedes evitarla sin necesidad de tener una relación.
  • La frustración: tendrás que aceptar que lo tuyo es tuyo y lo del otro es del otro. Tú no eres responsable de lo que piensen, sientan o hagan los demás y tampoco puedes gustar a todo el mundo, al igual que todo el mundo no puede gustarte a ti.
  • La incertidumbre: el amor es para los valientes. Tendrás que desprenderte de todo aquello que no puedes controlar y focalizarte en el aquí y el ahora, teniendo presente en momentos de angustia, qué está dentro de tu margen de maniobra y qué no. Solo hay un modo de manejar la incertidumbre de no saberlo todo ni tenerlo todo bajo control: soltando, sin más. Ocupándote de ti.

Aprende de quienes (se) saben amar

Deberás imitar (porque así es como se aprende, imitando) al tipo sonriente que pone los brazos en jarra de la imagen, el que tiene apego seguro. Así es como actuaría una persona que se respeta: 

  • Si quien le gusta no está disponible: NEXT.
  • Si alguien le da una de cal y otra de arena: NEXT.
  • Cuando alguien intenta controlarle: NEXT.
  • Esa persona no sabe lo que quiere: NEXT.
  • Si no encaja con sus valores: NEXT

Saber descifrar un perfil adecuado del que va a darnos quebraderos de cabeza, es una cuestión de práctica y ensayo-error.

Es muy bueno imaginar cómo quieres que te haga SENTIR esa persona. Probablemente quieres sentir paz, tranquilidad, estabilidad, certidumbre (la razonable), intimidad y confianza. Buscar eso y ser fiel a ello pase lo que pase, es un buen punto de partida para ir acertando la próxima vez o por lo menos, no perder el tiempo.

Si crees que lo de arriba es aburrido, que sepas que no es incompatible con enamorarse. El chute lo vas a sentir igual (sobre todo al inicio), pero si lo que deseas es sentir constantemente estar en una nube, que la otra persona te divierta, te persiga, te admire e idolatre, a la que te despistes estarás viviendo un drama. Para vivir en modo drama o terror, es preferible quedarse con el cine y la ficción.

Por último, no te olvides de escapar a tiempo. Cuanto más permanezcas al lado de alguien que no te suma, más difícil te será salir de ahí.

¿Tiene sentido todo esto para ti? ¿Te identificas o identificas a alguien con algún tipo de apego de los descritos?

¿Sigues creyendo que tienes mala suerte en el amor?

Seguramente ahora tengas bastante en lo que pensar. Si te apetece contármelo, estaré por aquí.

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