Este puede ser tu primer paso hacia el cambio

¿Te echo un cable?

¿Qué te ocurre?

Puede que sientas como si andaras continuamente cuesta arriba, dando tumbos sin rumbo, que vives en el día de la marmota, con intranquilidad, que esa situación que te preocupa se te va de las manos y que está fuera de tu control.

No dejas de darle vueltas una y otra vez a lo que te angustia. Todo es muy difícil y parece que tu pareja, los demás o lo que es peor, tú eres tu peor enemigo. ¿Es así?

La psique es compleja. Lamentablemente los científicos no han hallado todavía el botón que sirve para desactivar el malestar que a menudo genera a un solo clic. Tampoco han descubierto cómo leer la mente de los demás y controlar su conducta (y menos mal). 

Aun así, en la carrera de psicología aprendemos cómo suele funcionar el comportamiento humano para tratar de ayudar a las personas a que puedan avanzar. No obstante, cada persona es única y especial; de este modo, valoraremos conjuntamente la manera más idónea de afrontar la situación para tu caso en particular.

¿Sabes que la atención psicológica online es igual o más efectiva que la presencial?

Hasta hace poco existía el prejuicio de que trabajar desde casa, salvo excepciones, no era posible. La psicología no iba a ser menos. Parecía que ejercer online no era serio ni efectivo. No me voy a poner exquisita, yo también lo creía; pensaba que cualquier psicólogo que se tercie debe atender presencialmente si lo que quiere es hacer un buen trabajo.

Pues bien, si algo hemos venido descubriendo los últimos años (y la pandemia lo terminó de corroborar) es que estábamos equivocados. Los profesionales de la psicología hemos comprobado que trabajar virtualmente puede ser igual o más efectivo.

¿Qué es necesario para que todo marche bien? 

  • Tener instalados Skype o Zoom para poder hacer las videollamadas.
  • Buena conexión a internet.
  • Se nos tiene que ver y escuchar bien.
  • Espacio tranquilo para que nadie nos interrumpa.
  • Lo más importante: el trabajo en equipo. Presencialmente o no, todo marcha mejor cuando nos llevamos bien y trabajamos conjuntamente para lograr los objetivos planteados.

¿Por qué te puede venir incluso mejor que presencialmente?

Bueno, yo no tengo que convencer a nadie, ya que cada persona sabe cómo se siente más cómoda. No obstante, algunas de las ventajas que ambos podemos disfrutar son las siguientes:

  • Ahorramos esfuerzo, tiempo y dinero en desplazamientos.
  • ¡Es un gustazo estar en nuestro propio espacio! Nos hace sentir cómodos y seguros, con lo cual bajan los niveles de estrés. 
  • Podemos estar en cualquier lugar del mundo.
  • Podemos vernos bien sin que tengamos que quitarnos los pantalones del pijama. 
  • No existe riesgo de contagio de ningún tipo.

Aun así, esta modalidad puede que no sea para ti 

  • Si no te gustan las videollamadas.
  • Si te incomoda no tener a tu interlocutor delante, físicamente.
  • Si crees que nos perdemos algo que solamente se da en persona (podemos llamarlo «chispa». Esto es muy subjetivo, pero respetable).
  • Si hay que realizar una terapia de pareja y uno de los cónyuges (o los dos) no está convencido de hacerlo online.

Así podemos trabajar

La extensión de mi acompañamiento dependerá de cada caso. Puede que en una sola sesión te sientas mejor y no tengas la necesidad de hacer más o puede que necesites hacer varias. Cada persona, cuestión a abordar y proceso tiene sus particularidades. No hay tiempos fijos, pero sí estimados según el problema a resolver. Normalmente es una sesión semanal, en ocasiones quincenal. 

Te asesoro y acompaño, bien sea en dudas puntuales o en procesos más largos, a través de las siguientes modalidades virtuales (primera sesión a 30€):

  • Acompañamiento individual por videollamada: 50€/sesión (1 hora).
  • Terapia de pareja por videollamada: 60€/sesión (1 hora y 30 minutos).

Preguntas frecuentes

¿Cómo es el proceso exactamente?

Cuando solicites mi ayuda explicándome tu problema brevemente, me pondré en contacto contigo para aclarar todas las dudas y coordinarnos estableciendo una fecha para la primera sesión. 

Una vez hecha la reserva, recibirás en tu correo las instrucciones para nuestra cita por videollamada.

¿Desde qué perspectiva trabajas?

Desde la que mayor evidencia ha demostrado. Trabajo desde la perspectiva conductual, que se enfoca en conocer el porqué de nuestras acciones y detecta qué hay que hacer para cambiar y estar mejor.  

En la práctica no me quedo callada todo el tiempo, ni indagamos en exceso el pasado y el inconsciente. Para mí lo que importa es tu presente y el impacto que tiene lo que haces en tu futuro inmediato, dado que el pasado se puede llegar a entender, pero no cambiar.

Es muy importante ir resolviendo dudas en consulta, así como establecer un clima de confianza en el que exista una comunicación bidireccional. 

Finalmente, pretendo acompañarte para que aprendas a encauzar aquello que te preocupa, trabajando en tu autonomía.

¿Cómo es la primera sesión?

Tanto si se trata de sesiones individuales como de pareja, en la primera sesión nos vamos a conocer y valoraremos conjuntamente la situación y te explicaré todo lo relativo a nuestra relación profesional.

Aquí lo más importante es conocernos, que estés o estéis lo más a gusto posible, pero como yo digo, el proceso empieza desde la sesión 1. En la primera sesión pretendo que las dudas iniciales queden resueltas y lo más importante: que no se pierda la esperanza.

¿Puedo confiar en ti?

Eso deberás valorarlo tú, pero te puedo garantizar tres cosas:

  • Me aplico el cuento. Es bien sabido que para ayudar a los demás hay que estar no sólo bien formado, sino centrado. Así que consejos vendo que para mí sí tengo. A veces fallo, porque soy humana, pero llevo a mi vida lo máximo posible todo lo que sé. Intento, ante todo, ser coherente.   
  • Me preparo las consultas y trabajo los casos que atiendo concienzudamente. No dedico sólo una hora a cada sesión, también previamente y posteriormente las trabajo. No desarrollo una actividad pasiva, todo lo contrario.
  • Tu autonomía e independencia son sumamente importantes para mí. Tú decides cómo quieres vivir tu vida y si te conviene emprender un acompañamiento, así como interrumpirlo si no deseas seguir. ¡No estás cautivo!